octubre 23, 2021

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¿Es posible cuidar la tierra, cuidándote a ti mismo?

 

Desde 1970 se celebra internacionalmente el Día de la Tierra cómo una jornada de concientización sobre el adecuado uso de los recursos naturales y su conservación
¿Cómo podemos contribuir con esta necesidad mundial desde nuestro actuar en el día a día?

Históricamente las iniciativas encaminadas a controlar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) han provenido básicamente de tres fuentes: desde los Estados, mediante las políticas públicas que están alineadas con acuerdos adscritos ante órganos supranacionales, desde las organizaciones sociales que tienen como fin cuidar el entorno medio-ambiental, y finalmente, las empresas que por razones de sus procesos productivos buscan formas de impacto más “amigables” con el planeta.

Sin embargo, el desafío real lo tenemos como sociedad en este momento, en el que hemos reconocido que la presión humana sobre el consumo de los recursos naturales ha hecho que la temperatura promedio de la tierra esté más de 1° grado por encima de los promedios registrados hace dos décadas, que es un fenómeno en expansión ya que deriva de nuestro modelo de desarrollo y consumo, y que de no tomar decisiones que cambien esta tendencia, estamos comprometiendo la vida futura en el planeta. La actual situación es un llamado a todos como sociedad, a cada uno de nosotros como potenciales agentes de contaminación o de cambio.

Es fundamental concientizarse que en las actividades diarias existe un gran potencial para mitigar el impacto que tiene cada persona sobre el uso de recursos naturales y el medio ambiente.

En tal sentido, uno de los principales parámetros que existen para contabilizar dichos impactos y trabajar desde allí son las mediciones de carbono emitido o huellas de carbono. Lo cierto es que no sólo las compañías emiten dióxido de carbono, todos generamos ciertas cantidades de CO2 con las actividades que realizamos en el día a día.

Ian Wolff Westrup, ingeniero ambiental mexicano pionero en Latinoamérica en términos de medición de huellas de carbono personales, comenta que las actividades que van desde los desplazamientos en el automóvil (en promedio un carro normal emite 2.5 kilogramos por galón de gasolina consumido), pasando por los bombillos que se utilizan en el hogar, hasta prácticas como la separación de desechos y el reciclaje, son vitales al momento de re-plantear nuestro compromiso personal con el futuro sostenible del planeta.

En el ámbito del consumo de bienes, también existen alternativas para que mediante el uso de ciertos productos, se vean disminuidos los niveles de emisiones de gases que cada persona genera por el hecho de utilizarlos. Bien sea en el proceso de producción o por prácticas ambientales de las compañías que los producen, los resultados tangibles tienen un menor impacto medio-ambiental que otros del mismo tipo.

Cada vez son más las compañías que se suman al desafío de tornarse operaciones carbono neutro, lo que significa que se implementen una serie de acciones en sus procesos para evitar o reducir la emisión de GEI, y compensar aquellas que no pueden evitar. Natura Cosméticos es de las pioneras en asumir este desafío, cuando en el año 2006 se trazó la meta de ser Carbono Neutro y lo consiguió: entre 2006 y 2013 redujo sus emisiones de carbono en 33% y las que produjo, fueron compensadas con inversiones en diferentes proyectos de impacto ambiental en Latinoamérica. Actualmente después de 10 años de ser una empresa carbono neutro se ha propuesto reducir en 30% más esas emisiones.
Esto significa que en 2006, por cada kilo de producto facturado por Natura, se generaba el equivalente a 4,18 kg de CO2.
En 2013, ese índice se redujo en 33,2%, llegando a 2,79 kg de CO2 por cada kilo de producto facturado.
Y para el 2020 tenemos la meta de reducir este índice un 30% adicional con lo que reduciríamos la emisión de CO2 de cada kilo facturado por Natura a 1,86 kg.

El asumir estos desafíos con metas claras ofrece la seguridad a los consumidores que al adquirirlos están contribuyendo a disminuir las emisiones de gases GEI, tanto industriales como personales. Cada vez estamos más frente a una ampliación de conciencia de que las elecciones personales pueden contribuir a la creación de ese entorno en el que queremos vivir.

El caso de la marca EKOS, de Natura Cosméticos ilustra este punto. Desde su creación en el año 2000 se convirtió en una marca de consumo masivo pionera en la implementación de prácticas ambientalmente responsables; una posibilidad real para las personas que no sólo buscan cuidarse así mismas, sino que buscan al mismo tiempo cuidar el medio ambiente.

EKOS utiliza materiales reciclados en cada uno de sus empaques. Todos los estuches se elaboraran con un 40% de papel utilizado post-consumo, proveniente de elementos totalmente reciclables, con lo cual se busca coadyuvar con la meta de reducción de Natura en términos de emisiones relativas de carbono.

Adicionalmente, los repuestos y los empaques de la marca fueron construidos en su totalidad de plástico verde, proveniente de la caña de azúcar y no del petróleo. En cuanto a las botellas plásticas de la marca, presentan 50% de plástico PET reciclado post-consumo, lo que implica que de cada dos productos usados, uno proviene de envases reciclados.

Este es apenas un ejemplo de cómo con nuestras elecciones personales, como consumidores, es posible mantener rutinas de cuidado personal con las que además de cuidarse de nosotros mismos, contribuyamos también a cuidar el planeta.
Acerca de Natura
Fundada en 1969, Natura es una multinacional brasileña de cosméticos y productos de higiene personal y belleza. Líder en el sector de venta directa en Brasil, registró R$7.900 millones de reales de ingresos netos en 2016, cuenta con más de 7 mil empleados, 1,9 millones de consultoras y operaciones en Argentina, Bolivia, Chile, México, Perú, Colombia y Francia. En Colombia Natura cumple 10 años de operaciones con una red de más de 90.000 consultoras, consolidada como la operación internacional de mayor crecimiento de la compañía.
Fue la primera compañía de capital abierto en recibir la certificación B Corp, en diciembre de 2014, lo que refuerza su actuación transparente y sostenible en lo social, ambiental y económico. La estructura de la empresa está compuesta por plantas en Cajamar (São Paulo) y Benevides (Pará), ocho centros de distribución en Brasil, un hub logístico en Itupeva (São Paulo) y centros de Investigación y Tecnología en São Paulo y Nueva York (Estados Unidos).
Posee el control del fabricante australiano de cosméticos Aesop, con tiendas en países de Oceanía, Asia, Europa y América del Norte. Para más información sobre la empresa y sus productos, visita www.natura.com.co y mira sus perfiles en redes sociales Facebook, Twitter, Pinterest y Youtube.