Con estas palabras, el papa Francisco, el 17 de febrero de 2016, en Ciudad Juárez, en la frontera entre México y Estados Unidos, elevó un llamado que atraviesa fronteras y tiempos. Su voz, llena de esperanza y compasión, nos recuerda una verdad esencial:
“No más muerte ni explotación. Siempre hay tiempo para cambiar, siempre hay una salida, siempre hay una oportunidad, siempre hay un camino, siempre hay una esperanza… No más muerte ni explotación. Construyamos puentes, no muros.”
Este mensaje no es solo para las naciones, sino también para cada uno de nosotros. Nos invita a derribar los muros de la indiferencia, del miedo, del egoísmo, y a tender puentes de diálogo, de perdón y de amor. Porque donde hay un puente, hay un encuentro. Y donde hay un encuentro, renace la vida.


Más historias
El Edumas y Secretaría de Gobierno recuperan espacio mal utilizado en un parque en Los Almendros
Más de 2.000 personas vivieron ‘Corre con un Norte’, la carrera que unió deporte, salud y educación
“La transformación se nota”: Atlántico consolida histórico plan de inversiones por $3,2 billones en 405 obras