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Hipertensión: la silenciosa amenaza que pone en riesgo su corazón

Comer con salero en mano o preferir un snack antes que una ensalada puede parecer inofensivo, pero estos hábitos están relacionados con una de las enfermedades más peligrosas y silenciosas: la hipertensión arterial.

Esta afección, que afecta a millones en el mundo, no suele presentar síntomas evidentes, lo que dificulta su diagnóstico temprano. Sin embargo, sus consecuencias pueden ser graves: enfermedades del corazón, accidentes cerebrovasculares e incluso insuficiencia cardíaca.

La buena noticia es que la hipertensión se puede prevenir. Cambios sencillos en el estilo de vida marcan la diferencia:

Reduzca el consumo de sal y alimentos procesados. Prefiera frutas, verduras y cereales integrales.

Mantenga un peso saludable con una dieta balanceada y actividad física regular.

Haga ejercicio al menos 150 minutos por semana.

Evite el cigarrillo y el alcohol.

Controle el estrés con técnicas como la meditación o el yoga.

Revise su presión arterial con frecuencia, sobre todo después de los 40 años.

En el marco del Día Mundial de la Hipertensión, que se conmemora el próximo 17 de mayo, NUEVA EPS consultó al cardiólogo del Hospital de la Universidad Nacional, Dr. Fernando Cardona, para resolver las dudas más comunes sobre esta enfermedad.

“El problema de la hipertensión es que no avisa. La mayoría de las personas no presentan síntomas”, explicó el especialista. Solo en casos severos pueden surgir mareos, visión borrosa o dolor de cabeza.

¿Cómo detectarla si no da señales?
“Midiendo la presión arterial regularmente, en consulta médica o con dispositivos digitales”, respondió el Dr. Cardona.

Aunque hay un componente hereditario, el especialista insistió en que el estilo de vida influye de forma decisiva. Alimentación, actividad física y manejo del estrés son claves en la prevención.

También advirtió que los remedios naturales como el ajo o el jengibre no sustituyen el tratamiento médico. Y fue enfático: “La aspirina no es un medicamento para controlar la presión arterial. Su uso sin supervisión puede ser riesgoso.”

Cuidar el corazón comienza por prevenir. La hipertensión no se cura, pero puede controlarse. Llevar una vida saludable y acudir al médico con regularidad es la mejor forma de evitar complicaciones.