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La energía reconstruye los sueños y la esperanza en Mocoa

El rostro de la tragedia siempre tendrá dos perfiles, por un lado el de la tristeza de quienes sufrieron la pérdida de familiares, amigos y que ante sus ojos se derrumbaron años de esfuerzo; pero por el otro, el de la esperanza de aquellos que a pesar de esta dura realidad, aún creen que levantarse y continuar adelante es posible.

La furia de la naturaleza sorprendió a Mocoa el pasado 31 de marzo de 2017, cuando familias enteras descansaban en sus casas y lo que hasta ese momento era lejano e impensable, sucedió. Una avalancha arrasó con casas enteras, puentes, carros y claro, colombianos que como usted o como yo pensábamos que despertaríamos con vida al día siguiente.

Jefferson Santacruz es de esos rostros que refresca la realidad, su sonrisa y amabilidad transmiten una sola cosa y es esperanza. No padeció la muerte de personas cercanas pero sí la perdida de la vivienda de muchos familiares y amigos.

“Cuando ocurrió lo de la avalancha tuve que renunciar porque no había trabajo, no había acceso a la información, no podíamos ver noticias, todo era caos, barro y oscuridad”, recordó Jefferson desde el parque Los Mocoanitos, una de las partes más altas de Mocoa donde se evidencia el camino por donde el derrumbe devastó todo a su paso.

“La energía fue sin duda el recurso más vital, básico e indispensable para realizar las labores de rescate, por supuesto, para acceder a alimentos frescos y para ir retomando las actividades diarias”, dijo Jefferson.

A los once días de la tragedia, el Ministerio de Minas y Energía realizó el montaje de una subestación eléctrica provisional que permitió atender la demanda de energía en Putumayo y en las poblaciones de San Juan de Villalobos y Piamonte (Cauca), que habían quedado sin servicio como consecuencia de la avalancha que destruyó la ´Subestación Junín´.

Jefferson es camarógrafo y productor audiovisual, actualmente estudia en el SENA Elaboración de Audiovisuales, y un año después del desastre mantiene más vivo que nunca el sueño de ser director de cine.

Este joven entusiasta señaló: “siempre me he imaginado mostrando a Mocoa y a Colombia desde el cine. La gente no conoce las riquezas de esta tierra, aún piensan que vivimos con taparrabos o que el conflicto armado continúa, pero no, somos una tierra llena de lugares maravillosos para visitar y lo más importante, con gente amable, pujante, que se ha mantenido unida y fuerte para seguir luchando por el progreso de toda la región”.

El Gobierno Nacional y todos los colombianos nos volcamos a solidarizarnos con una de las tragedias que tocó las fibras, no solo del país, sino del mundo entero.

“La energía jugó un papel fundamental para conectar y unir nuevamente a las personas, brindar seguridad en sus calles, ofrecer alimentos de calidad y devolver la esperanza de un mejor mañana a los mocoenses”, puntualizó.

La energía fue primordial

Un año después del devastador fenómeno en Mocoa, María Tello agradece las labores realizadas en materia eléctrica en el municipio.

Aunque recalca que aún falta mucho por hacer, “el Gobierno supo devolver la felicidad gracias a la luz”
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“La luz, en primer lugar, fue nuestra salvación. La luz fue primordial, fundamental en los momentos tan angustiosos que vivimos”, señaló la mocoana, docente de la Institución Educativa Pio XII de Mocoa.

Reimundo Roca es operador de la subestación móvil de Mocoa, él subrayó que a los 11 días, la población sintió una normalización del fluido eléctrico.

“A partir de la llegada de la energía se empezó realmente a normalizar la situación en el pueblo. Un año después los sucesos del 31 de marzo se sienten lejanos; ciertos sectores están más dinámicos”, subrayó Reimundo Roca.

Foto cortesía del Ministerio de Minas y Energía.