Docentes, estudiantes y egresados del Departamento de Música de Uninorte lanzaron el Laboratorio de Nuevas Sonoridades del Caribe Colombiano, proyecto ganador de la convocatoria Concertación Cultural del Ministerio de las Culturas.
El Departamento de Música de la Universidad del Norte realizó el lanzamiento del Laboratorio de Nuevas Sonoridades del Caribe Colombiano, una apuesta que busca activar y resignificar el patrimonio musical de la región a través de procesos de creación colectiva entre maestros tradicionales, músicos profesionales, estudiantes y egresados.
Dirigido por el docente y creador del proyecto, Leonardo Donado Sarmiento (LD), el laboratorio fue ganador de la convocatoria Concertación Cultural del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, lo que ha permitido financiar tres productos principales: un álbum discográfico, un documental en proceso de edición y un libro derivado de los procesos de investigación-creación. En total participan más de 16 estudiantes, 7 músicos tutores y un equipo de producción audiovisual.
“El laboratorio es una constelación de generaciones y saberes del Caribe colombiano”, expresó Donado.
Un espacio donde convergen tradición e innovación
El lanzamiento se realizó el 5 de noviembre en Aduana Piano Bar, organización vinculada a Cocina de Inmigrantes que apoya proyectos relacionados con la diversidad cultural del Caribe. Durante el evento se presentaron los procesos creativos, fragmentos del libro y del documental, y se interpretaron algunas de las canciones producidas en el laboratorio.
Sobre el propósito central de la iniciativa, Donado explicó que el laboratorio es “un espacio de encuentro donde confluyen saberes ancestrales, músicos populares, jazzistas, productores y estudiantes de Uninorte. La idea es crear música inédita partiendo de ritmos tradicionales del Caribe colombiano, pero dialogando con las estéticas actuales que escuchan los jóvenes”.
Este proyecto se sustenta en experiencias previas como Asendá Abalenga (2022), inspirado en las tradiciones de San Basilio de Palenque, y La Flor del Manglar, procesos que llevaron a consolidar un modelo colaborativo entre territorios y academia.
Apuesta institucional por un sello musical Caribe
Donado destacó el papel del Departamento de Música, que bajo la dirección de Camilo Puche ha fijado como objetivo estratégico el fortalecimiento del sello Uninorte Caribe.
“Este laboratorio encarna esa visión. Reafirma el compromiso institucional con la investigación-creación, la identidad regional y la internacionalización de nuestra música”, expresó. Además, resaltó el apoyo de Bienestar Universitario, el Departamento de Comunicación Social —clave para el documental— y la Vicerrectoría de Investigación, Creación e Innovación.
Maestros, tutores y nuevas generaciones
El laboratorio reúne a figuras destacadas de la tradición musical caribe, entre ellos:
Tomás Teherán Salgado “Batata IV”, heredero de una histórica tradición de tamboreros.
Joaquín Pérez Arzuza, representante de la tradición flautista de millo y gaita.
Julio Frías, maestro de percusión del Caribe.
Einar Escaf, productor con trayectoria en música tradicional y tropipop.
Profesores como Ricardo Ospina, formado en Jazz Performance en NYU.
También hacen parte egresados sobresalientes como Iván Silguero y Pablo Marriaga, reconocidos en concursos de jazz, y el cantante José David Solano.
Los productos del proyecto
El apoyo del Ministerio permitió financiar:
Un álbum discográfico con ocho canciones inéditas creadas de manera colectiva.
Un documental grabado durante tres meses, actualmente en edición.
Un libro de investigación-creación, tentativamente titulado El tímpano del Caribe: fragmentos para una poética colectiva de la creación sonora, inspirado en los planteamientos de Jacques Derrida.
Sobre el título del disco, Donado señaló que se encuentran entre dos posibilidades: Encuentro o Esencia Caribe.
Un Caribe que se renueva sin perder la raíz
La región Caribe podrá escuchar una propuesta que mezcla lo ancestral con estéticas contemporáneas: un tema instrumental basado en ritmos tradicionales, una canción que nació como tambora y evolucionó hacia el tropipop, una chalupa fusionada con jazz y un vallenato en homenaje a los juglares acordeoneros.
“El laboratorio permite que la música del Caribe dialogue con las generaciones jóvenes y con las músicas del mundo. Es una forma de internacionalizar nuestra sonoridad sin perder la raíz”, concluyó Donado.


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