Con amplia participación nacional e internacional, el II Congreso Internacional de Carnaval, Educación, Transmisión de Saberes y Co-Crear Estrategias para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial se consolidó como un espacio clave para el diálogo cultural, la reflexión académica y el fortalecimiento de estrategias para proteger este valioso patrimonio.
Durante dos días, el congreso se desarrolló en la Universidad del Atlántico, la Universidad Simón Bolívar, el Museo Antropológico y la UNAD, con conversatorios, ponencias, mesas de trabajo y muestras artísticas, artesanales y gastronómicas, conectando directamente a la academia, los hacedores y la comunidad.
La directora del congreso, Carmen Meléndez, resaltó la importancia del respeto hacia quienes mantienen viva esta manifestación cultural:
“Respetar el Carnaval, que lo conserven, respetar a los hacedores. Entender que el Carnaval es de todos, que tiene una carga genética invaluable y que debemos salvaguardarlo. Porque cuando se conoce, se ama”, expresó Meléndez.
También destacó el valor del trabajo colectivo en la organización del evento:
“No tengo que hacerlo todo sola. Hay un equipo que entiende, que se conecta, que trabaja de manera articulada. Todos sentimos amor por el Carnaval y por lo que hacemos. Sin ellas y sin ellos, no habría sido posible este congreso”, expresó Meléndez.
Por su parte, el gerente de Carnaval de Barranquilla S.A.S., Juan Carlos Ospino, afirmó que estos espacios son esenciales para fortalecer la cooperación y generar conexiones reales entre quienes trabajan por la cultura en las regiones:
“Este evento ha facilitado el diálogo entre regiones, abriendo oportunidades para la toma de decisiones y el fortalecimiento de los procesos culturales”, expresó Ospino.
Un escenario internacional de intercambio cultural
El congreso reunió a ponentes de Colombia, Argentina y Cuba, y contó con delegaciones artísticas de Venezuela y Ecuador, además de expresiones tradicionales del Atlántico y La Guajira, consolidando un escenario internacional de intercambio de saberes.
El componente académico incluyó ponencias, semilleros de investigación y mesas de trabajo que dieron paso a espacios de co-creación, donde participantes de distintos territorios formularon estrategias para la protección y fortalecimiento del patrimonio cultural inmaterial.
La voz de los hacedores
Para los hacedores del Carnaval, estos espacios son fundamentales. Así lo expresó Víctor Hugo Cantillo Ruidíaz, disfraz individual del Carnaval de Barranquilla:
“Este congreso conecta naciones, comunidades y saberes. Nos permite reflexionar sobre quiénes somos y hacia dónde vamos. Aquí se resalta lo más valioso: el legado de nuestros ancestros y la identidad que llevamos dentro para compartir con el mundo”, expresó Cantillo.
Por su parte, Carlos Amaya, presidente de la Asociación de Disfraces y Manifestaciones de Carnaval (SODISMAR), resaltó el valor del intercambio cultural:
“Cada participante aporta desde su experiencia, lo que nos fortalece y nos da una mirada más profunda de nuestro Carnaval”, expresó Amaya.
Un patrimonio vivo que mira al futuro
El congreso también abordó temas clave como la transmisión de saberes, la educación y los desafíos contemporáneos para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial.
El Carnaval de Barranquilla, reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, representa una de las expresiones más importantes de la identidad del Caribe colombiano, resultado de la mezcla de tradiciones indígenas, africanas y europeas
Con este balance, Barranquilla se consolida como un escenario clave del pensamiento cultural del Caribe y como referente internacional en la protección y promoción de sus tradiciones.


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