La exposición “Aguas arriba, aguas abajo, con los peces volverán la pesca y la vida”, presentada entre febrero y marzo de 2026 en el Museo Mapuka de la Universidad del Norte, permitió conocer las transformaciones ambientales, sociales y culturales que enfrentan las comunidades ribereñas de Malambo, Siape y Las Flores.
Bajo la dirección conceptual de la historiadora Daniela Rubiano-Camargo, de la Universidad del Atlántico, la muestra exploró la relación de estas comunidades con los cuerpos de agua que han sido fundamentales para su identidad, economía y formas de vida.
A través de ejercicios autoetnográficos, habitantes de Siape, Las Flores y Malambo compartieron relatos sobre sus luchas, desafíos y preocupaciones frente a la disminución de la actividad pesquera y los impactos generados por el crecimiento urbano e industrial.
Investigación sobre medios de vida anfibios
La exposición es resultado del proyecto “Medios de vida anfibios, desarrollo urbano y cambio climático en dos ciudades portuarias de Colombia”, desarrollado por el Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Desarrollo (CIDER) de la Universidad de los Andes, la Universidad del Norte, St. Mary’s College of Maryland y la Fundación Evaristo García, con financiación del Gobierno de los Países Bajos a través del programa DUPC3 del IHE Delft.
Como parte de esta iniciativa, también se realizó en 2025 la muestra “En El Raicero” en Buenaventura, con el propósito de generar reflexión sobre las realidades de las comunidades costeras y ribereñas del país.
Memoria, territorio y comunidad
La apertura de la exposición estuvo acompañada por el conversatorio “Etnografía comunitaria, memoria y territorio: vidas que se narran desde el agua”, espacio en el que académicos, investigadores y líderes comunitarios dialogaron sobre la importancia de las metodologías participativas para comprender las dinámicas sociales y ambientales de una ciudad ribereña como Barranquilla.
Los visitantes contaron con el acompañamiento de etnógrafas vinculadas al proyecto, entre ellas Mary Cruz Martínez Ortiz, del barrio Siape; Briggith Paola Polo Betancur, de Las Flores; y Ana Isabel García Córdoba, de Malambo.
Cartografías que muestran los cambios del territorio
En el primer piso de la exposición se presentaron cartografías comunitarias construidas por habitantes de los tres territorios, en las que quedaron registradas las transformaciones generadas por el crecimiento industrial y urbano, así como los efectos sobre la pesca, la biodiversidad y la calidad del agua.
Estas cartografías evidenciaron cómo las comunidades históricamente asentadas en las orillas del río Magdalena han visto modificadas sus dinámicas de vida debido a la expansión de proyectos industriales y de infraestructura.
Malambo, Siape y Las Flores: tres historias conectadas por el agua
El segundo piso del Museo Mapuka estuvo dividido en tres vitrinas temáticas, cada una representada por un color que simbolizaba las problemáticas y oportunidades de cada territorio.
La vitrina de Malambo, identificada con el color verde, mostró la situación de la Ciénaga de Mesolandia, la Ciénaga Grande de Malambo y la Ciénaga del Convento, destacando cómo las restricciones en el flujo del río Magdalena han afectado la actividad pesquera y la identidad cultural del municipio.
La sección dedicada a Siape, representada por el color gris, abordó los impactos de la expansión industrial a lo largo de la Vía 40, incluyendo problemáticas ambientales asociadas al manejo de materiales como el carbón y sus efectos sobre la salud y el entorno.
Por su parte, la vitrina de Las Flores, identificada con el color arena, analizó las tensiones existentes entre las iniciativas de sostenibilidad y ecoturismo y las dificultades que enfrentan las comunidades locales para participar de los beneficios derivados de estos procesos.
Visitantes reflexionaron sobre el desarrollo y la sostenibilidad
La muestra recibió la visita de estudiantes, investigadores y ciudadanos interesados en conocer las realidades de estas comunidades ribereñas.
Entre los comentarios registrados por los asistentes se destacó la importancia de visibilizar problemáticas sociales y ambientales que pocas veces forman parte de los debates sobre desarrollo urbano.
Los visitantes también resaltaron el valor de incluir la voz de las propias comunidades en la construcción de la exposición, permitiendo una comprensión más cercana de los desafíos que enfrentan los habitantes de estos territorios.
Una invitación a repensar la relación con el territorio
Más allá de su carácter expositivo, “Aguas arriba, aguas abajo, con los peces volverán la pesca y la vida” se consolidó como un espacio de reflexión sobre la memoria, el territorio y la relación de las ciudades con sus ecosistemas.
La muestra planteó interrogantes sobre los modelos de desarrollo urbano y sus impactos en las comunidades ribereñas, invitando a la ciudadanía a reflexionar sobre la construcción de ciudades más equitativas, sostenibles y conectadas con sus fuentes hídricas.


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