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Lados de una misma moneda Foro Hechos de Sostenibilidad

Un planeta sostenible, necesita de una industria del petróleo y gas sostenible. Y una industria del petróleo y gas sostenible, necesita de un planeta sostenible. Se necesitan mutuamente. Por eso estamos aquí.

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Aunque suene contradictorio, sin petróleo y gas no es, ni será, factible la sostenibilidad del planeta. Una transición, diversificación, complemento energético necesita un mundo funcionando: generando, transportando y consumiendo energía e hidrocarburos. De lo contrario, no será posible desarrollar las energías renovables o éstas corren el riesgo de ser reversadas. Un ejemplo, Europa: se flagela por su dependencia energética de Rusia: está cosechando lo que sembró con buena intención o ingenuidad. El mundo seguirá necesitando el petróleo y el gas, en mayor o menor proporción.

Colombia, igual. Sin petróleo y gas no es posible, ni realista, una transición. Una cosa es diversificar más la matriz eléctrica e impulsar una movilidad híbrida y otra, creer que, si se destruye a la industria del petróleo y gas, el país salvará al planeta de la debacle climática. Error. Con esa lógica, se destruye al país: se acentúa la pobreza y se deteriora el medio ambiente. La pérdida de autosuficiencia energética, a pocos años, golpearía en especial a las poblaciones pobres y la clase media. Conducir al país a depender en energía de otros, sin necesidad, más que un error es una profunda estupidez.

Es decir, la sostenibilidad del planeta, en sentido amplio, en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS, requiere de una industria del petróleo y gas sólida, y por varias décadas: responsabilidad y realismo en materia de transición energética. Esta es otra de las lecciones de la reactivación económica la crisis energética y la guerra en Europa. Una enseñanza que en Colombia pareciera no haberse asimilado: ojalá no sea necesario estrellarse contra el mundo para entender y evitarlo. No hay que transitar caminos fracasados para aprender a valorar lo que se tiene.

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Pero una industria del petróleo y gas sostenible requiere de un planeta sostenible, comprometido con los ODS, es decir, con una gestión inteligente del cambio climático. De lo contrario, la animadversión crecerá: se le seguirá endilgando la culpa de un calentamiento causado por diversos factores, generándose una dinámica perversa de debilitamiento de una industria crucial para contrarrestar las anomalías en la temperatura. De ahí la importancia de ir más allá de cumplir con la reducción de gases de efecto invernadero y la carbono neutralidad en nuestras operaciones.

Indico que no es solo su responsabilidad, no como excusa. No se puede ni debe negar el aporte de los combustibles fósiles al drama ambiental. Pero sí, tener claro que más allá de la discusión sobre si el incremento en la temperatura se debe a un fenómeno cíclico del planeta, si es cierto que el ciclo ascendente inició hace 300 años, si la medición es confiable, Colombia sola y esta industria sola no lograrán detener el calentamiento. El país aporta el 0.04% de los GEI atribuibles al ser humano, y éstos, el 8% del total de GEU. Y en ese 0.04%, el sector el 6% y la movilidad el 12%.

Pero dije que no es excusa. Los avances del planeta en sostenibilidad se deben, en gran medida, al compromiso de la industria del petróleo y gas con la gestión del cambio climático. Si eso se entiende, se atenuará la prevención y rechazo hacia la misma y la actitud vergonzante de muchos. Y posarán para las redes (sociales) no solo junto a grandes extensiones de paneles, estructuras eólicas y nuevas plantas de hidrógeno, sino, junto a pozos exploratorios de petróleo y gas. Estados Unidos, Canadá, Rusia, Emiratos Árabes, entre otros, son orgullosos de ser potencias en hidrocarburos.

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Hablemos del Foro. Estamos aquí, en Barranquilla, en la Costa Caribe, para hablar de sostenibilidad. No es fortuito que así sea. El grueso de la inversión en exploración está en el Caribe, en tierra firme y costa afuera. El gas natural es el combustible de la transición, que es distinto a decir que sea transitorio, pues no lo es, ni lo será, durante muchas décadas. No solo como fuente primaria de energía, sino, para dar respaldo al sistema eléctrico, o para producir hidrógeno. El gas es el mejor aliado de las energías renovables, y el que posibilita una transición energética realista.

Estamos aquí, para darle una pincelada a la contribución de la industria a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Se apelará a la palabra, pero no nos quedaremos en las palabras. Hablaremos de Hechos de Sostenibilidad. Esta industria, no solo está en condición de mostrar hechos, sino que es líder en sostenibilidad ambiental y pionera, con el Gobierno, en acciones reales y concretas para la prevención y adaptación al cambio climático. No se entiendan mis palabras como gesto de suficiencia: es una realidad que se debe conocer. No más bajo perfil. Bien costoso que nos ha salido.

Menos cuando se le quiere destruir. Condenar a la industria del petróleo y gas a languidecer, es condenar al país a la pauperización. El incremento de las reservas en un año más es una muy buena noticia, independiente de cómo inciden los altos precios del año pasado en la reclasificación de las reservas. Pero, las reservas, nuestra obsesión, son una nimiedad ante la perspectiva de frenar la exploración, prohibir proyectos indispensables y legitimar las vías de hecho para asfixiar a la industria en el territorio. Cuando esta industria está llamada a ser la principal aliada del desarrollo.

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El desarrollo sostenible es posible con seguridad energética. Preciso: sólo es posible, con seguridad energética. La reactivación económica a nivel global tambalea porque la seguridad energética de Europa tambalea. Las metas de la COP21 y las de la COP26 tambalean porque se descuidó la seguridad energética. Se soslayó, de buena fe y por agendas políticas, el rol de los hidrocarburos en la transición energética, y se le ha dejado al sector, el grueso de responsabilidad en la gestión del cambio climático. El facilismo, el atajo, no llevan a nada. Ojalá, Colombia aprenda la lección.

El desarrollo sostenible pasa por los hidrocarburos y los hidrocarburos pasan por el desarrollo sostenible. Son lados de una misma moneda.

Francisco José Lloreda Mera
Presidente Ejecutivo ACP