Tras años de acercamiento a China que generaron controversia, el gobierno del presidente panameño, José Raúl Mulino, tiene la oportunidad de recalibrar su política exterior y reafirmar la histórica alianza con Estados Unidos, un socio clave por la importancia del Canal de Panamá.
Así lo plantea un análisis del consultor político Emmanuel Rincón, quien advierte sobre la necesidad de revertir el daño provocado por el giro hacia Pekín durante la administración del exmandatario Juan Carlos Varela.
«La relación con Estados Unidos siempre ha sido fundamental, especialmente por el Canal», señaló Rincón. «Sin embargo, la disminución de la atención de Washington hacia América Latina, y particularmente hacia Panamá, abrió la puerta a una creciente influencia china en la región».
El punto de inflexión, según el analista, se produjo en 2017, cuando el gobierno de Varela rompió relaciones con Taiwán para establecer lazos con China.
«Fue un movimiento que sorprendió a Washington y marcó un antes y un después en la influencia china sobre el istmo y su vía interoceánica», afirmó Rincón, autor de diversos libros sobre política internacional.
El analista destacó que el gobierno de Mulino ha dado «pasos iniciales positivos», como la orden de auditar a los operadores portuarios chinos.
«Estas auditorías son cruciales para identificar posibles irregularidades que permitan rescindir contratos que no beneficien a Panamá», explicó.
A juicio de Rincón, una señal aún más contundente sería el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Taiwán.
«Retomar lazos con Taiwán enviaría un mensaje inequívoco de que Panamá busca diversificar sus alianzas y reducir la dependencia de China, un movimiento que sin duda sería bien recibido en Washington», argumentó.
Vacío diplomático de EE.UU.
El análisis también pone de relieve la falta de una presencia diplomática estadounidense robusta en Panamá durante los años previos al giro hacia China.
«Entre 2011 y 2021, Washington mantuvo lapsos prolongados sin un embajador acreditado en Panamá. Esta representación diplomática de menor nivel dificultó la coordinación efectiva en temas sensibles y dejó un espacio que China aprovechó», comentó.
El acercamiento a China durante el gobierno de Varela no estuvo exento de polémica.
«Existen denuncias creíbles de que Varela y su círculo cercano habrían obtenido beneficios económicos significativos a raíz de la aproximación a Pekín», recordó Rincón, quien se hizo eco de acusaciones que sugieren que motivaciones personales y financieras pudieron influir en la decisión de romper con Taiwán.
China ha capitalizado este acercamiento para expandir su presencia en Panamá, firmando acuerdos bilaterales e invirtiendo en proyectos de infraestructura. Si bien el Canal de Panamá sigue bajo control de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), empresas chinas como Hutchison Ports operan puertos estratégicos en las entradas del canal.
«Aunque no se trata de un control directo del Canal, la presencia de operadores portuarios chinos otorga a Pekín una influencia considerable sobre el tráfico marítimo global y, potencialmente, la capacidad de restringir o condicionar el acceso en situaciones de tensión geopolítica», enfatizó.
Oportunidad con Trump y Rubio
Rincón concluyó su análisis señalando que el contexto político actual en Estados Unidos, con Donald Trump en el poder y figuras como Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU., crea condiciones favorables para un acercamiento entre ambos países.
«Existe una ventana de oportunidad para que ambos países trabajen conjuntamente en políticas que beneficien a ambas naciones y fortalezcan la posición de Panamá como aliado estratégico en la región», puntualizó.


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