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Regreso al Trabajo: ¿Deprimido o solo un Desajuste Emocional?

Tras el descanso vacacional, muchos enfrentan el retorno al trabajo con una sensación de desmotivación y tristeza, una experiencia comúnmente conocida como «depresión postvacacional». Sin embargo, expertos señalan que este fenómeno no debe confundirse con una depresión clínica.

En el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión y con el fin de promover el bienestar mental, NUEVA EPS consultó con Ana Isaza, Coordinadora del Servicio de Dolor y Cuidado Paliativo en el Hospital Universitario Mayor de Méderi, quien abordó la problemática desde una perspectiva de bienestar integral.

Isaza aclaró que el término “depresión postvacacional” no es clínicamente correcto, ya que no cumple con los criterios establecidos en el DSM-5 para considerarse una depresión. No obstante, reconoció que el regreso a la rutina laboral puede provocar síntomas emocionales como angustia, tristeza, fatiga, incomodidad y frustración, a menudo derivados de las expectativas y presiones laborales.

Según la experta, estos síntomas son frecuentes cuando las personas no encuentran un sentido vocacional en su trabajo, especialmente aquellos que realizan tareas repetitivas o carecen de roles de liderazgo. “Cuando las personas sienten que su trabajo no aporta a su vida o misión, experimentan tristeza y frustración”, explicó Isaza, quien destacó que estos malestares reflejan un desequilibrio en la vida diaria.

Para enfrentar estos desafíos emocionales, la especialista sugiere tres recomendaciones clave:

  1. Reconocer el valor del trabajo: “Entender que cada actividad laboral tiene un impacto positivo en otros y contribuye a un bien mayor puede aumentar la satisfacción personal”, afirmó Isaza.
  2. Ser consciente y realista: Buscar maneras de mejorar el entorno laboral, alineando lo que se piensa, dice y hace.
  3. Buscar equilibrio: Organizar el tiempo para equilibrar el trabajo con el descanso, las actividades familiares y sociales, y el cuidado personal.

Es fundamental reconocer que los síntomas emocionales al regreso al trabajo son una respuesta normal y gestionable, y con pequeños ajustes, es posible lograr una transición más equilibrada.