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Alzheimer: investigadores en Barranquilla trabajan en modelos predictivos para identificar poblaciones en riesgo

El neurólogo y neuropsicólogo Ernesto Barceló destacó la importancia de unir la experiencia clínica y el trabajo de laboratorio para avanzar en la investigación de esta enfermedad. También hizo un llamado a mejorar los hábitos alimentarios y a brindar mayor apoyo a los cuidadores.

La investigación sobre la enfermedad de Alzheimer avanza en Barranquilla con una apuesta por el trabajo conjunto entre instituciones clínicas y laboratorios, con el propósito de fortalecer la identificación temprana de personas en riesgo y desarrollar estrategias que contribuyan a prevenir el deterioro cognitivo.

Así lo explicó el doctor Ernesto Barceló, médico neurólogo y neuropsicólogo, director científico del Instituto Clínico Neurológico (ICN), quien resaltó la importancia de establecer alianzas que permitan integrar la experiencia clínica con las capacidades de investigación y análisis de laboratorio.

Según el especialista, el Instituto Clínico Neurológico cuenta con más de 25 años de experiencia en el campo clínico y de investigación. La incorporación del componente de laboratorio representa una oportunidad para impulsar nuevos desarrollos y ampliar las posibilidades de estudio de la enfermedad.

“Estamos juntando experiencias”, señaló Barceló al referirse a esta alianza, que busca generar nuevos conocimientos y propuestas de tratamiento para la comunidad.

Modelos predictivos para identificar riesgos de Alzheimer

Uno de los principales objetivos de las investigaciones es desarrollar modelos predictivos que permitan identificar poblaciones con mayor riesgo de presentar Alzheimer antes de que aparezcan manifestaciones importantes del deterioro cognitivo.

El especialista indicó que la alta prevalencia de esta enfermedad ha sido una preocupación para el equipo investigador, que desde hace más de 15 años estudia posibles factores asociados con su comportamiento en la región.

Barceló mencionó una cifra del 12 % al referirse a la prevalencia del Alzheimer esporádico. Sin embargo, esta estimación requiere precisar la población estudiada, el periodo y la metodología utilizada antes de extrapolarla a Barranquilla o al departamento del Atlántico.

El médico explicó que la identificación temprana de factores de riesgo podría facilitar el desarrollo de estrategias de intervención antes de que avance el proceso neurodegenerativo. En ese sentido, destacó la importancia de investigar los factores genéticos, epigenéticos y ambientales relacionados con la salud cerebral.

La alimentación, un factor importante para la salud cerebral

Dentro de las líneas de investigación, el equipo también estudia la posible relación entre los hábitos alimentarios y el riesgo de desarrollar Alzheimer, teniendo en cuenta la influencia que pueden tener los factores ambientales en la salud a largo plazo.

Barceló recomendó reducir el consumo excesivo de azúcares, harinas refinadas y alimentos fritos, así como mantener una alimentación equilibrada, con presencia de proteínas y otros nutrientes esenciales.

El especialista destacó la dieta mediterránea como un modelo alimentario asociado con beneficios para la salud cerebral y recordó que la prevención debe incluir hábitos saludables durante las diferentes etapas de la vida.

Asimismo, hizo énfasis en la importancia de controlar la obesidad infantil, al considerar que el exceso de peso y los procesos inflamatorios pueden relacionarse con problemas de salud que se manifiestan posteriormente, incluido el deterioro cognitivo.

La prevención debe comenzar desde la infancia

Durante la entrevista, el director científico del ICN planteó la importancia de estudiar el desarrollo del cerebro como un proceso continuo, desde la infancia hasta la vejez, en lugar de concentrar la atención únicamente en las etapas en las que aparecen las enfermedades neurodegenerativas.

Este enfoque, al que denomina neurocronía, busca comprender cómo los procesos biológicos y los factores ambientales a lo largo de la vida pueden relacionarse con la salud cerebral.

El investigador también mencionó estudios sobre transcriptos de ARN y mecanismos epigenéticos que podrían aportar información sobre procesos vinculados con la obesidad y la inflamación. Estas investigaciones buscan establecer si tales hallazgos pueden contribuir a identificar riesgos de manera temprana.

El síndrome del cuidador quemado, otra preocupación

Barceló también llamó la atención sobre la situación de quienes cuidan a personas con Alzheimer y otros tipos de deterioro cognitivo avanzado, especialmente cuando requieren asistencia permanente para realizar actividades cotidianas.

El especialista advirtió sobre el desgaste físico y emocional que puede experimentar el cuidador, una situación conocida como síndrome del cuidador quemado, que puede afectar su salud y su entorno familiar.

Por ello, consideró fundamental desarrollar programas de formación para cuidadores, fortalecer las redes de apoyo y promover alternativas que permitan compartir las responsabilidades del cuidado.

El médico señaló que la atención de estos pacientes también representa un desafío económico y laboral para muchas familias, debido a que algunos cuidadores deben abandonar sus empleos para dedicarse de tiempo completo a sus seres queridos.

En ese contexto, propuso impulsar espacios de diálogo entre instituciones prestadoras de salud, EPS y entidades gubernamentales para evaluar alternativas como la capacitación de cuidadores y la creación de centros especializados para atender a esta población.

La apuesta por la investigación, la detección temprana y el acompañamiento a las familias, concluyó el especialista, debe formar parte de una respuesta integral frente al Alzheimer y los desafíos que plantea para la salud pública.