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Ruido alimentario: cómo influye en la obesidad y qué papel cumplen los GLP-1

El médico internista Kevin Andrés Llanos Almaro explicó cómo los pensamientos constantes sobre la comida pueden afectar la vida cotidiana y por qué el tratamiento de la obesidad debe incluir hábitos saludables y atención a la salud mental.

Los pensamientos recurrentes sobre la comida, incluso cuando no existe hambre física, pueden convertirse en una dificultad para algunas personas que viven con obesidad. Este fenómeno, conocido como food noise o ruido alimentario, fue uno de los temas abordados por el médico internista Kevin Andrés Llanos Almaro, en el diálogo sobre exceso de peso organizado por Novo Connect para periodistas.

¿Qué es el ruido alimentario?

El especialista explicó que el ruido alimentario se manifiesta mediante pensamientos persistentes sobre qué comer, cuándo hacerlo y qué alimentos consumir más tarde, incluso mientras la persona está desayunando o acaba de terminar una comida.

También puede estar acompañado de sentimientos de culpa después de comer en exceso. Estas preocupaciones pueden interferir en las actividades cotidianas, el trabajo, el descanso y la relación emocional con los alimentos.

Durante la conversación, el médico señaló que este fenómeno merece atención dentro del tratamiento de la obesidad, pues comprender la relación de cada paciente con la comida puede ayudar a evaluar sus avances y necesidades.

¿Cómo pueden ayudar los medicamentos GLP-1?

Llanos Almaro explicó que los medicamentos que actúan sobre la vía del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) han demostrado beneficios en el control del apetito y pueden ayudar a reducir los pensamientos persistentes relacionados con la comida en determinados pacientes.

Estos tratamientos deben utilizarse bajo supervisión médica y de acuerdo con las indicaciones correspondientes. La elección depende de las condiciones de salud, las necesidades y la valoración individual de cada persona.

Los hábitos saludables son fundamentales

Para el especialista, uno de los mayores desafíos en el tratamiento de la obesidad no es solamente perder peso, sino mantener los resultados a largo plazo.

El médico destacó la influencia del entorno social en la construcción de hábitos. Aunque una persona tenga la motivación de mejorar su alimentación y realizar actividad física, puede encontrar dificultades si su ambiente cotidiano favorece el sedentarismo, el consumo frecuente de comida rápida o el consumo excesivo de alcohol.

Por ello, recomendó mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física de acuerdo con las condiciones individuales, hidratarse adecuadamente y procurar un descanso suficiente.

También advirtió que, cuando se suspende un tratamiento para la obesidad, puede producirse una recuperación del peso perdido. Por esta razón, el acompañamiento médico y la consolidación de hábitos sostenibles son fundamentales.

La salud mental también hace parte del tratamiento

La obesidad requiere una atención que vaya más allá de la alimentación y el ejercicio. Según Llanos Almaro, los factores emocionales también pueden influir en la relación con la comida.

En pacientes que presentan ansiedad, pensamientos persistentes sobre los alimentos o sentimientos de culpa, el acompañamiento de profesionales de salud mental puede contribuir a mejorar esa relación. La terapia cognitivo-conductual es una de las alternativas que pueden considerarse según las necesidades de cada paciente.

El objetivo es ofrecer herramientas que permitan afrontar estas dificultades sin culpabilizar a la persona y favorecer su bienestar emocional.

Advertencia sobre los péptidos sin respaldo científico suficiente

Durante la entrevista, el especialista también alertó sobre los péptidos que se comercializan por internet con promesas de pérdida de peso y otros beneficios extraordinarios.

Llanos Almaro advirtió que algunas de estas sustancias pueden presentar problemas de pureza, procedencia y trazabilidad, además de carecer de evidencia suficiente sobre su seguridad y eficacia para los usos que se promocionan.

Por ello, recomendó evitar la automedicación y desconfiar de los productos que prometen resultados milagrosos. Antes de iniciar cualquier tratamiento, es importante consultar con un profesional de la salud.

Un abordaje integral para mejorar la calidad de vida

El mensaje del médico internista es que la obesidad necesita un abordaje individualizado que tenga en cuenta los aspectos físicos, emocionales y sociales.

Los medicamentos pueden ser una herramienta útil para determinados pacientes, pero deben formar parte de un plan de tratamiento que incluya seguimiento médico, hábitos saludables y, cuando sea necesario, apoyo en salud mental.

Comprender el ruido alimentario permite reconocer mejor las dificultades que enfrentan algunas personas con obesidad y avanzar hacia una atención centrada en su salud y calidad de vida.